El cáncer de la cavidad bucal

Se entiende como cáncer de la cavidad bucal o cáncer oral, toda aquella forma de cáncer que se desarrolla en cualquiera de las partes que componen la cavidad bucal como pueden ser los labios, la lengua, encías, paladar, base de la boca o debajo de la lengua o el revestimiento interno de las mejillas.

Algunos de los signos o síntomas que debemos observar y controlar pueden ser:

  • Una úlcera o llaga en los labios o en la boca que no cura ni cicatriza, es el síntoma más común.
  • Dolor en la garganta o sensación de que se tiene algo atascado en ella, y que no desaparece.
  • Dolor persistente en la boca.
  • Dificultad para tragar o masticar.
  • Dificultad para mover la mandíbula o la lengua.
  • Aflojamiento de dientes.
  • Un parche o zona de color blanco o rojizo sobre las encías, lengua, amígdalas o revestimiento interior de la boca.   
  • Un bulto o engrosamiento de la mejilla.
  • Cambios en la voz.

Siempre que se note alguno de estos síntomas u otros que consideremos que no es lo habitual y persistan más de dos semanas, debemos acudir a la consulta de un especialista. En este sentido, nosotros os recomendamos que acudáis a visitar al doctor Luis Duquela Marmolejos, odontólogo e implantólogo bucodental de la Clínica dental Luis Duquela, quien trabaja con protocolos estandarizados y utiliza tecnología de última generación en cada una de las revisiones a sus pacientes, realizando radiografías panorámicas, radiografías de aleta o radiografías periapicales para valorar la caries y ver el estado del hueso.  

No se sabe con exactitud cuáles son las causas que originan un cáncer oral, si bien algunos de los factores que pueden incrementar el nivel de riesgo, pueden ser:

  • Consumo de tabaco. Incluidos cigarrillos, puros, tabaco de mascar, pipa, rapé, etc. también puede ser importante a la hora de evaluar el riesgo la cantidad de tabaco que se consuma, así como durante cuánto tiempo se ha consumido.  
  • Consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Las estadísticas apuntan a que 7 de cada 10 pacientes con cáncer oral consumen cantidades excesivas de alcohol. Si además se acumula el consumo de tabaco con el de bebidas alcohólicas el riesgo se multiplica.
  • Infección por virus del papiloma humano (VPH). En los últimos tiempos el número de cánceres orofaríngeos provocados por este virus de transmisión sexual ha aumentado de forma importante, posiblemente debido al aumento de la práctica de sexo oral. 
  • Exposición excesiva al sol en los labios. El cáncer de labios es más común en aquellas personas que por su trabajo o por sus momentos de ocio estén expuestas al sol durante mucho tiempo.
  • Sistema inmunitario debilitado. Aquellas personas que padecen enfermedades de nacimiento o enfermedades como el Sida pueden presentar un factor mayor de riesgo.

Además, existen otros factores de riesgo que pueden estar relacionados con hábitos poco saludables como pueden ser una deficiente higiene bucal, irritación por dentaduras postizas mal adaptadas o la utilización de enjuagues bucales con un contenido demasiado alto en alcohol. 

Detectar cualquier tipo de cáncer de la cavidad bucal en su etapa inicial es fundamental para contar con unas mayores opciones de tratamiento y supervivencia. También influirá además la ubicación, el estadio en que se encuentre, el tipo de cáncer, su evolución y el estado de salud general del paciente.   

Una vez diagnosticada la enfermedad y realizados los análisis y estudios médicos oportunos, el equipo médico evaluará las distintas opciones de tratamiento y le informará sobre los posibles riesgos, efectos secundarios, etc. Así, por ejemplo, entre las distintas opciones de tratamiento puede estar la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, la terapia farmacológica dirigida, tratamientos de inmunoterapia o una combinación de distintos tratamientos a la vez. Aunque estos tratamientos tienen por objeto la destrucción y eliminación de las células cancerígenas, tampoco se puede olvidar y dejar de lado la calidad de vida de la persona afectada, por lo que aliviar el dolor y las molestias que pueda ocasionar tanto la enfermedad en sí como los efectos secundarios que puedan provocar los tratamientos es imprescindible para el paciente.

Beneficios de una buena alimentación

La mayoría de las guías nutricionales, así como la pirámide nutricional resaltan la gran importancia que los alimentos tienen sobre nuestra salud. Alimentarse bien significa comer variado por ello debemos incluir en nuestra dieta las verduras, frutas, alimentos que contengan fibra, productos lácteos como yogures, leche, queso; carnes magras y pescados como fuente de proteínas, grasas monoinsaturadas como el aceite de oliva, carbohidratos como cereales, patatas o tomate y pimiento como fuente importante de vitaminas. 

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